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martes, 27 de octubre de 2009

Lamarck y Darwin.

La diferencia que interesa más a la historia del pensamiento entre Lamarck y Darwin, quizá, sea que este segundo plantea los problemas a la inversa que aquél. Y ello, según una relación entre los problemas y las soluciones que es la clave de esta diferencia. Lo habitual es pensar que las soluciones son demandadas según los problemas que aparecen, y no que las soluciones son anteriores a los problemas, y que cuando hay problemas, están ya están ahí. Lamarck representa la primera versión que denominaremos la del sentido común, y Darwin representa la segunda, que si se me permite la denominaré carrolliana en homenaje, a Lewis Carroll. El ejemplo de las jirafas que se utiliza para Lamarck puede servirnos aquí: podemos suponer unas circunstancias en las que escasean los alimentos al ras del suelo, y que los mejores se sitúan en las partes altas de los árboles, un tipo de animales que comía o del suelo o de las partes más bajas, en su "esfuerzo" por alcanzar el alimento que desean, termina desarrollando un cuello largo que es la solución al problema que había aparecido. La lógica es la del sentido común, hay un problema y se busca una solución, con la práctica, con el hábito, y aunque el cambio no sea evidente al final las jirafas tienen éxito y están adaptadas perfectamente al medio en el que la mejor alimentación para ellas está en las partes altas de los árboles.
La versión de Darwin va contra el sentido común. Lo que el denomina variaciones ínfima o diferencias individuales se producen en el "vacío" sin sentido alguno, "porque sí", pero estas son las soluciones que la naturaleza produce en cantidad, casi de manera exhuberante. Los problemas aparecen siempre después, y son de dos tipos los relacionados con otros seres vivos de la misma especie u otra de la primera es presa o depredador, y también los problemas relacionados con el medio. En este sentido la funciones vitales son una fuente continua de problemas, pero estos son especialmente relevantes cuando las soluciones que ayudan a conservar, adaptar, las útiles en definitiva, entran en crisis, y entonces la parte de las soluciones que no servían para nada pueden pasar a formar parte de estas que sirven para conservarse y adaptarse.
Una especie de esta manera mientras mantiene las soluciones dentro del ámbito de las funciones vitales propias, puede verse su existencia como un continuo, pero en momentos de crisis (principalmente geológica, climática), lo que aparece es la falta de solución de continuidad que puede terminar en la extinción, y entonces si la especie perdura o se transforma en otra, el éxito no es tanto de la especie como del mecanismo mismo que es el de la "selección natural".
La clave es la abundancia de soluciones que la naturaleza aporta, soluciones que lo son aunque no haya problemas que las actualice.